mayo 30, 2024

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La Inexactitud y Engaños de Nuestra Memoria Explicados

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Confiar ciegamente en nuestra memoria y en lo que creemos haber presenciado puede ser engañoso. La psicología ha demostrado que la mente humana es susceptible a errores de percepción y a recordar de manera incorrecta lo observado.

Durante la Exposición Aeronáutica de Farnborough en Inglaterra, 1952, un caza a reacción se estrelló frente a unos 100.000 espectadores. Las autoridades, buscando esclarecer el suceso, solicitaron a los testigos que relataran lo ocurrido.

De miles de reportes, solo uno resultó medianamente útil, y apenas seis personas lograron describir los hechos con cierta precisión. La mayoría recordó los sucesos de forma errónea, rellenando huecos con su imaginación y prefiriendo teorías antes que hechos concretos.

Este evento ilustra claramente la dificultad del ser humano para recordar de manera precisa lo observado. A menudo, suceden tantos detalles simultáneamente que resulta imposible captar todo.

Cuando se cuestiona la fiabilidad de la memoria, no se duda de la honestidad de los testigos, sino de la calidad de su observación y, sobre todo, de su interpretación. A veces, a testimonios de personas sinceras se les otorga un crédito no justificado.

El ilusionista y jesuita mexicano Carlos María Heredia lo explicó bien: “el testimonio humano es confiable cuando lo que se cree verdadero se alinea con la verdad objetiva. Si alguien confunde su impresión con la realidad, siendo estas diferentes, su testimonio pierde valor”.

El problema se agrava al recordar lo acontecido. La memoria humana no es una grabadora; más bien, construye, inventa y moldea recuerdos según nuestras creencias y deseos. Por ello, cualquier evento extraordinario se torna más misterioso con el paso del tiempo.

El abogado y escritor Jake W. Ehrlich, apodado «El Maestro» por sus éxitos judiciales, explicó en su libro «The Lost Art of Cross-Examination» la importancia del testimonio de los testigos oculares: “Su testimonio es un reflejo de sus creencias tras un suceso. La observación y memoria no son procesos mecánicos. Un testigo no reproduce de forma precisa lo que ve y oye… Rellenamos los espacios de nuestras observaciones. Nuestra imaginación inconsciente agrega elementos no observados”.

La inexactitud de nuestra memoria

Es crucial entender que nuestra memoria no siempre refleja de manera precisa los acontecimientos tal como los vivimos. La formación de recuerdos está influenciada por múltiples factores, incluyendo nuestra atención en el momento, lo que ya tenemos guardado en la memoria, así como nuestras expectativas, necesidades y estado emocional.

Esta información se combina con otras ya almacenadas en nuestra memoria autobiográfica a largo plazo. Lo que posteriormente se recuerda está influenciado tanto por los factores que afectaron su codificación inicial en el cerebro como por nuestras motivaciones actuales para recordar ese evento.

En otras palabras, la manera en que relatamos un suceso depende tanto del interlocutor (no es lo mismo relatar un asesinato a un amigo que a un terapeuta o a la policía).

Además, los recuerdos se reconstruyen a partir de fragmentos de lo que se guardó originalmente. Es decir, lo que recordamos se forma a partir de los residuos de memoria tras cualquier olvido o interferencia de nuevas experiencias.

Dado que el contenido de nuestros recuerdos implica una manipulación activa durante la codificación, la integración con información previa durante la consolidación y la reconstrucción durante la recuperación, la memoria es inherentemente falible.

Engaños de la memoria

Resulta sorprendente que no solo el público en general, sino también profesionales como policías y jueces, mantengan creencias erróneas acerca de la naturaleza de los recuerdos que contradicen la evidencia científica.

Una creencia común es que cuantos más detalles específicos recuerde alguien (como conversaciones, vestimenta, el día de la semana o lo que desayunó), más fiable es ese recuerdo. Sin embargo, la investigación científica en memoria muestra que este nivel de detalle, lejos de indicar veracidad, puede ser una señal de que se debe ser escéptico ante dicho testimonio.

Por lo tanto, los errores de la memoria no solo incluyen la omisión de detalles de la experiencia original, sino también errores de comisión, incluyendo la creación de ilusiones mnémicas o falsos recuerdos.

Estas distorsiones pueden variar desde recordar erróneamente una señal de tráfico hasta recuerdos completamente falsos, como perderse en un centro comercial de niño o incluso un supuesto secuestro por extraterrestres. Estas ilusiones pueden surgir espontáneamente o ser inducidas por sugerencias sutiles de otros.

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